¿Alguna vez has sentido que TikTok o Instagram conocen tus gustos demasiado bien? No se trata de magia ni significa que la plataforma pueda definir por completo quién eres. Lo que ocurre es que sus sistemas de recomendación procesan señales de tu actividad para calcular qué contenidos podrían interesarte.
Los videos que ves hasta el final, las publicaciones que compartes, las cuentas que sigues, los comentarios que escribes y los temas que descartas aportan información a ese proceso. TikTok explica que su sistema combina las interacciones del usuario, los datos de cada video y algunas configuraciones de la cuenta para ordenar el contenido del feed “Para ti”. Una señal como completar un video puede recibir mayor peso que datos generales como el país desde el cual se navega. TikTok Newsroom
Instagram también utiliza diferentes sistemas de clasificación para secciones como el feed, las historias, Explorar y Reels. Esos sistemas realizan predicciones con base en señales como la actividad previa, las características del contenido y la relación con otras cuentas. Meta Transparency Center
Esto no significa que las plataformas nos asignen públicamente etiquetas como “el aficionado al deporte” o “la consumidora de tendencias”. Los arquetipos digitales son herramientas creadas por investigadores, organizaciones o equipos de diseño para representar patrones de consumo y facilitar su análisis.
¿Qué son los arquetipos digitales?
La palabra arquetipo tiene un antecedente reconocido en la psicología analítica de Carl Gustav Jung. En su teoría, los arquetipos se relacionan con patrones e imágenes recurrentes vinculados con el inconsciente colectivo. Sin embargo, trasladar el término al análisis digital exige establecer una diferencia: un arquetipo de consumo no constituye un diagnóstico psicológico ni una descripción total de la personalidad.
En investigaciones de experiencia de usuario y comportamiento digital, el concepto se emplea de manera más acotada. Permite reunir características compartidas —como hábitos, motivaciones, dificultades y formas de relacionarse con la tecnología— en perfiles orientativos.
Por eso, un arquetipo digital no responde definitivamente a la pregunta “¿quién eres?”, sino a una más específica: ¿qué tendencias aparecen en tu manera de utilizar los entornos digitales?
Tampoco puede afirmarse que la personalidad determine directamente el comportamiento en internet. Las prácticas digitales también se encuentran atravesadas por el contexto, el acceso a dispositivos, las competencias tecnológicas, los intereses, las condiciones económicas y las características de cada plataforma.
Cinco arquetipos digitales identificados en Colombia
En 2018, el equipo de Comportamiento Humano de Pragma publicó los resultados de una investigación realizada con 11.000 personas de entre 12 y 70 años. El estudio examinó variables como la edad, la ocupación, el acceso a dispositivos y medios de pago, y la facilidad para adoptar tecnologías.
A partir de entrevistas en profundidad, etnografías, grupos focales y encuestas en seis ciudades colombianas, Pragma propuso cinco segmentos:
Entry Digital
Agrupa principalmente a personas menores de 24 años que estudian o comienzan su vida laboral. Tienen interés por las novedades tecnológicas, pero sus posibilidades de acceso pueden estar limitadas por los recursos económicos, los dispositivos disponibles o los medios de pago.
Adopter
Comprende personas de entre 25 y 45 años con un nivel medio de adopción digital. Su acceso puede estar condicionado por el tipo de trabajo, los dispositivos o los medios de pago. Sus usos digitales se concentran con frecuencia en momentos específicos y en actividades sociales.
High Digital
Incluye usuarios de entre 25 y 45 años con mayor acceso a dispositivos, navegación y medios de pago. Se caracterizan por esperar innovación, personalización y buenos servicios digitales por parte de las marcas.
Mixto
Corresponde principalmente a personas mayores de 45 años con posibilidades de acceso tecnológico, pero que todavía prefieren canales personalizados o privados para determinadas transacciones.
Tradicional
Reúne, según el estudio, a personas mayores de 60 años con un nivel básico de adopción digital. Aunque pueden utilizar dispositivos para comunicarse, suelen sentirse más cómodas con llamadas telefónicas o puntos de atención físicos.
Estos perfiles no deben convertirse en estereotipos rígidos. La propia caracterización muestra que la edad no actúa sola: la ocupación, los ingresos, la conectividad y la confianza también intervienen en la apropiación tecnológica. Investigación de Pragma
Los arquetipos digitales del laboratorio Más allá del scroll
El Laboratorio de Acción Estratégica Digital —LAED— utilizó los arquetipos de una manera diferente. La investigación trabajó con 13 adultos millennials residentes en Bogotá y construyó un arquetipo para cada participante.
Estos 13 arquetipos se elaboraron a partir de:
- Las plataformas utilizadas.
- Los intereses temáticos.
- Los creadores de contenido seguidos.
- Las categorías de entretenimiento consumidas.
- Los hábitos identificados durante la caracterización inicial.
Entre ellos se encuentran perfiles como El Geek del Humor y el Deporte, La TikToker Polifacética, La Seguidora de una Sola Influencer, El Científico Político, La Activista Deportiva y La Fitness Lifestyle.
Su propósito no fue diagnosticar la personalidad ni clasificar a toda la población. Funcionaron como representaciones analíticas para diferenciar los patrones iniciales de consumo, proteger la identidad de los participantes y hacer seguimiento a los cambios observables durante el laboratorio.
El estudio tampoco encontró que la edad, el género o la temática habitual explicaran por sí solos una mayor o menor apertura frente a las recomendaciones nuevas. Los resultados sugieren que la respuesta observable del sistema estuvo más relacionada con la coherencia, la intensidad y la continuidad de las señales de interacción. Este alcance se limita a los 13 perfiles estudiados y no puede generalizarse a todos los usuarios de TikTok e Instagram.
¿Qué relación tienen los arquetipos con el algoritmo?
Los arquetipos no revelan la identidad que supuestamente nos asigna una plataforma. Su utilidad consiste en ayudarnos a observar nuestro propio comportamiento: qué consumimos, qué repetimos, qué descartamos y qué señales proporcionamos.
Desde la perspectiva de la Sociedad Red de Manuel Castells, las plataformas forman parte de estructuras en las que el poder se relaciona con la capacidad de organizar los flujos de información. Comprender esa mediación permite adoptar una postura más crítica frente a las recomendaciones, aunque no significa controlar o descifrar por completo los sistemas algorítmicos.
En el LAED, los participantes modificaron temporalmente algunas prácticas de consumo —como reducir ciertas interacciones, intercambiar perfiles temáticos o realizar búsquedas deliberadas— para observar manifestaciones de adaptación en sus feeds. El ejercicio no permitió acceder al código interno de TikTok o Instagram, pero sí documentar respuestas visibles ante determinados cambios.
¿Por qué identificar tu arquetipo digital?
Reconocer un arquetipo no hace que una persona deje automáticamente de ser predecible para las plataformas. Tampoco garantiza que pueda “reiniciar” o dominar el algoritmo.
Su valor está en el autorreconocimiento: identificar hábitos, cuestionar la repetición de contenidos y comprender que cada interacción puede convertirse en una señal para los sistemas de recomendación.
La alfabetización algorítmica comienza cuando dejamos de pensar que el feed es un reflejo neutral de la realidad. Lo que aparece en pantalla corresponde a una selección organizada mediante datos, predicciones y objetivos propios de cada plataforma.
¿Quieres explorar cómo te relacionas con la tecnología? [Realiza el test de arquetipos digitales] y descubre qué características aparecen con mayor fuerza en tus prácticas cotidianas.
Fuentes base
TikTok. How TikTok recommends videos #ForYou.
Meta. Explaining Ranking.
Pragma (2018). Estudio revela los hábitos digitales de los colombianos.
Jung, C. G. (1959). The Archetypes and the Collective Unconscious.
Castells, M. (1996). La era de la información: la sociedad red.
Sánchez Ortiz, S. Más allá del scroll, apartados 4.4, 5.7 y 6.12.

